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12. La firma
Tú que quieres conocer mi sabiduría,
A Al-lâh dirige tus preguntas.
Pues los hombres no me conocen.
Ocultos para ellos están mis estados.
Búscame acercándote
A Él, más allá del estado de servidumbre,
Pues en el universo creado
De mí no queda ningún rastro.
Soy una manifestación
De la Presencia del Señor,
Tal como mi estado claramente testifica.
Soy un río de la desbordante
Misericordia del Misericordiosísimo
Que inunda la tierra para que los hombres vean.
Espíritu era antes de mi servidumbre,
Ahora he regresado al hogar, soy libre de nuevo. No creas que soy yo lo que ves aquí Revestido de cualidades humanas, Pues más allá están los arquetipos La Vestidura Eterna del Espíritu. Si pudieras mirar a donde estoy, En la Presencia Santísima, Me verías Solo, y a nadie más; Pero la Verdad me ha cubierto con un manto Y tu mirada no puede alcanzarme. Me ves, pero no me ves, Con tu mirada negligente. Aguza el ojo de tu fe, y mira Con una mirada de la más pura visión. Luego, si tu fe se vuelve certidumbre, Puede ser que me descubras. Me encontrarás revestido de los Secretos Y de las Luces que pertenecen a nuestro Profeta. Verás Ángeles celestiales, Ojos vigilantes a mi servicio. Descubrirás Que mi Señor me ha elegido. Desde mí resplandece a través de lo que hay en mí, Tú Le ves cuando me ves, Pero no percibes la verdad. Mi Señor me ha guiado, Y me ha concedido la visión más pura, Me ha enseñado a conocerme a mí mismo, Me ha enseñado a conocer la verdad del Espíritu. Si quieres, pues, captar mi sabiduría, Acompáñame y estate atento, Escúchame, repite mis palabras, Sin elevar tu voz por encima de la mía. No ves en el mundo más que a mí. No trates de mirar más allá de mí,
Y no creas que de mí estás al abrigo: Tu estado no está oculto para mí. Así pues, si eres verdaderamente mío, Siervo sincero de su Señor, Pruébalo, no con la lengua sólo, Porque la lengua es prodigiosamente falsa. Echa tu alma sobre la punta de la lanza, Y muere con una muerte total. Ocúpate de mí, no de ti,
O si no, despídete y parte.
Te transmito lo que mi Maestro
BMdi, muerto a la creación,
Me transmitió antes de morir su cuerpo.
Abandona aquí todo lo que es tuyo,
Elévate hacia Al-lâh, despójate de los mundos,
Y no dejes en ellos rastro de ti. Iguales son este mundo y el otro; Contémplalos, pero con visión madura: El Mundo Creado y los mundos Manifiestan Su Unidad. Mira verdaderamente cara a cara, No encontrarás nada que temer, Pues todo está extinto desde ahora, Salvo el Rostro Señorial. Cuando conozcas nuestra experiencia, Entonces, si quieres, prescinde de mí, Pero no lo harás, por el Ciclo, pues nadie, Salvo un alma vana, podría olvidarme jamás.
Al-lâh conoce mi estado.
Que Él me proteja por el resto
De mi vida, y proteja a todos mis hermanos
De las pruebas de¡ corazón,
Que proteja a quien entra en mi casa,
quien participa en nuestras sesiones,
quien ve a uno de los que me han visto, Si hubiera deseado verme.
Señor, haz de mi lengua el instrumento De Tus Bendiciones sobre el Profeta. Hazme caminar por todas sus vías. Si Te obedezco, él me elogiará, Si yerro, él intercederá.
He puesto mi firma Al final de estos versos, Pues así lo quisieron mis hermanos. El linaje de mi cuerpo pertenece A la tribu de 'Alawî. Mi línea de descendencia espiritual Pasa por la amable presencia de Bûzîdî. Ten Misericordia, Señor, de ambos linajes, Y también de mi posteridad En ambos, hasta el fin del mundo.
envio veronica pedemonte
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